Estados Unidos aumentó la presión ayer sobre las autoridades cubanas para que permitan reformas de libre mercado, mientras la empobrecida nación intenta recuperarse de un gigantesco apagón nacional.

Cuba, que reconoció que se encuentra en conversaciones con Washington, efectuó algunos anuncios en ese sentido el lunes, como el de permitir a su diáspora invertir en múltiples sectores económicos, incluidos la banca, la agricultura e infraestructuras.

Sin embargo, el secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo que “no son suficientemente drásticos” los anuncios.

“Eso no va arreglar las cosas”, declaró Rubio ante periodistas en el Despacho Oval de la Casa Blanca, donde acompañaba al presidente Donald Trump en la recepción del primer ministro irlandés, Michael Martin.

De su lado, el Departamento de Estado señaló ayer, en referencia a algunas protestas que se registran en la isla, que “el pueblo cubano reclama (...) servicios básicos, subsistencia y ser libres de la tiranía” y que “el régimen cubano debe respetar estos derechos fundamentales”.

La Habana no tardó en reaccionar. “El gobierno de Estados Unidos mantiene la guerra económica despiadada que niega a Cuba acceso a financiamientos, mercados, tecnología y combustibles, pero acusa al país de no saber manejar su economía”, escribió en X el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío.

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Asimismo, Washington “se agarra de ese pretexto para amenazar con una agresión militar y la ambición de apoderarse” del país, añadió De Cossío.

Simultáneamente en Washington, la subjefa de la misión de Cuba en Estados Unidos, Tanieris Dieguez, declaró que ambos países “tienen muchas cosas que poner sobre la mesa”, pero que ninguno debía pedir al otro que cambie su sistema político.

“Nada relacionado con nuestro sistema político (...) forma parte de las negociaciones”, apuntó.

El lunes, Trump fue duro al señalar que aspiraba al “honor de tomar Cuba”. Al ser consultado sobre los siguientes pasos en relación a la isla, dijo: “Están hablando con Marco (Rubio), y vamos a hacer algo pronto”.

Según el diario estadounidense The New York Times, la administración Trump presiona para que el presidente Miguel Díaz-Canel abandone el poder.

“Una agonía”

En medio de la presión de Washington, el gobierno cubano avanzaba gradualmente ayer en el restablecimiento del servicio eléctrico, después de un apagón general registrado en medio de una severa crisis energética.

Caída la tarde, cerca de 55% de los hogares de La Habana, donde viven 1,7 millones de personas, había recuperado el servicio, según la compañía nacional de electricidad (UNE).

Una acorralada Cuba inicia conversaciones con Washington

“Vivir en este país es una agonía”, declaró Rolando, un albañil de 55 años que prefirió no dar su apellido. “Si normalmente tienes cuatro o cinco horas de luz al día como máximo, pues no tienes vida, y si (...) el apagón es general, pues claro que todo se complica”, precisó.

La generación de electricidad en Cuba está sostenida por una red de ocho termoeléctricas envejecidas, algunas con más de 40 años de explotación, que sufren averías o deben ser paralizadas para mantenimientos.

Con 9,6 millones de habitantes, la isla ha sufrido seis apagones generalizados en casi año y medio. A principios de marzo, dos tercios del territorio, incluida la capital, ya se habían visto afectados por un corte parcial.

La economía cubana se encuentra casi paralizada desde que el gobierno de Trump cortó en enero los envíos de petróleo desde Venezuela, su principal proveedor, luego de derrocar y capturar a Nicolás Maduro, y amenazar con sanciones a otros países si le venden combustible a La Habana.

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La situación obligó al gobierno de Díaz-Canel a adoptar medidas drásticas de ahorro, incluidas la suspensión de la venta de diésel y el racionamiento de la gasolina, así como la reducción de algunos servicios de atención hospitalaria.

Además de la crisis energética y la tensión con Estados Unidos, los cubanos sufrieron un susto este martes cuando un terremoto de magnitud 5,8 sacudió la costa a primera hora, aunque no dejó víctimas ni daños.